Foto por Pete Bellis

 

Catalina se levanta de la mesa lenta y sigilosamente para evitar que su madre le pida que lave los platos, mientras está de espaldas preparando café y revisando el Facebook.

 

Justo cuando cree que triunfó, su mamá dice:

 

— Te toca lavar los platos y sacar a Pancho, o ¿tú crees que tienes sirvienta?

Catalina voltea los ojos.

 

— ¡Todo yo, todo yo! Soy una adolescente abusada por su madre. ¿Sabías que te puedo denunciar por abuso al menor? Podría decir que me explotan y no me dejan ser una joven feliz y que eso afecta mi conducta, lo cual probablemente me lleve al fracaso como adulta —responde Catalina indignada y con cara de ofendida.

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