Acariciar la panza de un gato es igual a tocar el cabello de un ángel

Eso dicen y yo lo compruebo

Luna en La Carraca

Nunca había tenido una mascota, o al menos nunca me encariñé con algún animal.

De hecho hice un post de los motivos por los cuales no tenía una mascota.

Recuerdo que tuve un pez cebra, bueno tuve varios, siempre estaban panza arriba. Luego tuve un hamster al cual “adoraba”, se llamaba Mi Catira Bella (Sin juzgarme por favor) pero nunca lo toqué porque me daba asco y miedo (Shame on me), luego tuve una tortuga terrestre que se llamaba Nemo que tampoco me duró mucho, desapareció un día como si nada.

Ahora heme aquí, tengo 30 años (Una edad suficiente para ser papá) y desde hace 6 meses con una gata hermosa llamada Luna.

Luna a quien normalmente menciono como “La niña” llegó para quedarse y tiene los ojos más manipuladores que encontrarás en todo el mundo, y es lo más cercano a una nieta que le voy a dar a mi mamá, quien ya me pregunta por ella y dice que es bella (¿Quién lo diría?).

Luna es una gatita adoptada, pero ella no lo sabe aún, no estoy seguro si se dará cuenta cuando sea grande. Llegó a casa siendo una cachorra:

Y en sus tiempos libres le gusta:

    • Morder los tobillos de sus papás.
    • Dormir.
    • Comer.
    • Dormir.
    • Guiarte hasta donde está guardada su comida para que le sirvas un poco más.
    • Ronronear y pedir cariño, si y solo si ya comió y está de buen humor.
    • Clavar las uñas en los muebles.
    • Morder los tobillos de sus papás y de la visita.
    • Sentarse sobre el teclado, sobre el teléfono, el comedor, o en cualquier superficie NO diseñada para ella.
    • Repartir amor, compresión y ternura.
  • Morder.

Bien, esto no será un poema dedicado a la niña porque de ser así no tendría fin y me pondría muy meloso pero aprovecho para citar a Julio Cortázar:

Como se quiere a un gato,

Con su carácter y su independencia,

Sin intentar domarlo, sin intentar cambiarlo,

Dejarlo que se acerque cuando quiera,

Siendo feliz con su felicidad.

Solo quería mostrarles a mi Luna, que desde que llegó lo que ha hecho es robarse nuestra atención y hacer que nuestro mundo gire en torno a ella. Y si, eso está bien.

Seguiré compartiendo y aburriéndolos con anécdotas y fotos de la niña (por supuesto si ella me lo permite) porque eso es lo que hacemos los padres ¿No es así?

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